Un enlace por equipo
El cliente lo abre sin registrarse y ve el paso actual, el precio, nuestro comentario y todo el historial con fechas. En su idioma, no en el del taller.
El cliente deja el equipo y recibe un enlace donde ve en qué paso va, con fotos del antes y el después. Se acabaron las llamadas de «¿cómo va lo mío?».
En un taller pequeño el teléfono suena todo el día con la misma pregunta, y cada llamada corta una reparación por la mitad. Al mismo tiempo no hay registro: cuántos equipos hay dentro, cuál lleva más tiempo parado y quién todavía no ha venido a recoger el suyo vive en la cabeza del técnico.
El cliente lo abre sin registrarse y ve el paso actual, el precio, nuestro comentario y todo el historial con fechas. En su idioma, no en el del taller.
La barra muestra solo las etapas que realmente ocurren: una reinstalación no espera piezas, así que ese paso ni aparece. Marcar como superado algo que nunca pasó es mentir al cliente.
Se hacen desde el móvil con la cámara del taller y se comprimen en el navegador antes de subirlas. El cliente ve el estado real de su equipo por dentro.
Correo al recibir el equipo y otro cuando está listo, en el idioma del cliente. Nada de escribir lo mismo veinte veces al día.
Un día después de la entrega sale un correo pidiendo una reseña en Google. Una vez por pedido, sin insistir. Pedirlas a mano funciona hasta el primer día ocupado.
Ficha con contactos, avería, fechas, precio e historial completo, y plantillas de comentarios en tres idiomas para no escribirlos de cero.
Corre sobre la misma infraestructura que esta web y el sistema de contratos: un worker en el borde de la red, una base SQL y almacenamiento de objetos para las fotos. Las fotos se borran solas al año, y eso se le dice al cliente en su propia página.
Cualquier taller que reciba equipos puede usar lo mismo con su marca. Cuéntenos cómo trabaja y vemos qué encaja.
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